Calles vacias

Noches pálidas sin noche

Luna inclemente sin hado

Vuelos sin sentido por la vida

Alas manchadas de dolor,

Dolor que los ángeles cantan.

Mendigos de un beso, de una caricia

Sin luz en el rostro,

Sin alegrías que contarte me encuentro.

Con tanta sed,

Cansado de gritar en el vacío de la vida,

Tan fatigado de mirarme al espejo y sacarme el alma…

  Nimio el corazón por creer,

En pedazos el alma por confiar

Estúpido por seguir soñando con los ojos abiertos.

Tantas ilusiones yacen afuera en la lluvia.

El Nihilismo de mi alma,

El vidrio empañado de flores secas,

Las flores que juntaba para ti en mis infiernos,

Tan lúgubres, tan cálidos…

Y vi un tierno amor ser cocinado en el fulgor

De una mentira,

Vi una ciudad con sus calles frías, vacías.

Tan llena de vos, tan llena de seres sin ser

Como la sangre vendida de mis letras.  

 Está vez no quiero justificarme

Ya no tengo vida entre las manos,

Sólo sombras de noche en el corazón

Fuegos difuminandose en el lago

Perenne del tiempo, tan torpes, tan míos…

Escucho el llanto desconsolado

Que sale de mi voz sin voz aturdiendo el viento.

Aquel que nunca entenderás,

Aquel que nunca quisiste escuchar.

  Tanto proclamar lealtad a la razón

Y heme aquí…

Mordiendo cadáveres buscando recuerdos.

Traicionado para entender,

Entender para tratar de mentirme.

Dieciendome miles de veces lo que ya conozco

Pero que por cobarde prefiero olvidar.  

No buscaré más mi condena en vos,

El sueño fue mío y en mí terminó,

Las estrellas intermitentes se alejan

Con el viejo resplandor de mis ojos.

Y ya no te veo, ya no te siento.

Y ya no lo quiero, ya no deseo…  

Vaciaré la sangre que nunca transitó

Hacía mi carcomido corazón.

La verdad negará la fe ante mí sueño,

Jugando, maldita sea, jugando

Al niño ilusionado y al

Héroe del inmortal amor.  

Cuántas veces ya no me he arrebatado la vida…

Cuántas veces más tendrán las lágrimas que recordarme

Que no nací para vivir, que no morí para nacer.  

 La puerta se encuentra abierta,

Aún puedes escapar.

No quiero que me veas cuando me desnude el alma.

No quiero que cuando el sol venga en la mañana

Descubras bajo mi cama

Los gusanos que buscan mi carne.

  Que extraño silencio,

Sólo unos pasos a lo lejos

¿ Será la muerte?

Tonterías, Dios no es tan compasivo.

Que cándida es su amagura…

(aquella canción que no para de sonar)  

 Y nunca nadie me encontró,

Nunca nadie acarició mis sueños,

Jamás alguien consoló mis versos

Y nunca, mi vida, nunca

Quize renunciar a vivir por vivir…

Aunque lo sabía,

Siempre tus ojos me lo recordaron,

Siempre…

En la vida otro susurro eterno de la muerte.

Autor: Dark-Bahamot

ERNESTO.