___SOL__LUNA_

      El sol y la luna

 

Estaban enamorados

Pero de llantos y lágrimas

Estaban empapados

 

Lloraban por una cosa

 

Fácil de entender

Nunca se encontraban

Ni se podían ver

 

Él piensa en la luna

 

Ella que él es un bombón

Y aunque todos lo nieguen

Se aman con todo el corazón

 

Por eso el ángel Cupido

 

Inventó el atardecer

Ellos están muy contentos

Porque al fin se pueden ver.

 

  

__________________ERNESTO

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La princesa está triste

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?

Los suspiros se escapan mirando por la ventana,

salen de su corazón, son suspiros de amor.

La princesa no es princesa, es una niña cualquiera,

está enamorada, un príncipe será su amado,

príncipe no es tan poco, es un chico jorobado.

El jardín, que no es jardín, ni tiene pavos reales.

Le parece el grande y precioso jardín del Edén,

si transita su amado, que parece un bufón.

La princesa se ríe, enamorada se siente;

es más feliz, que si esperará los magos de Oriente.

la niña que no es princesa, vive de la ilusión.

¿Piensa, acaso, el príncipe bufón, en su chica,

o en la princesa que le presenta su falsa vista?

¿Ven sus ojos bien o la realidad la disfraza el amor?

¿Y el rey que no es rey, solo un hombre pobre,

podría ser soberano con tantos callos en las manos,

o la ilusión es tan tonta, como nos vuelve el amor?

¡Ay!, la pobre princesa tiene la boca seca,

quiere volar como las hermosas mariposas,

tener alas ligeras, y no una pierna rota,

ver el sol con sus dos ojos, a pesar ser tuerta,

saludar con voz melodiosa y no con su voz ronca.

Como el viento Sería, si un poco menos pesara.

Su casa destartalada, es su palacio de plata,

por su puerta pasa, su príncipe escarlata,

no tiene cisnes unánimes, en lago alguno,

ni están tristes las flores, no hay jardín ninguno,

ni jazmines de Oriente, ni nelumbos del Norte,

ni de Occidente las dalias y menos, rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de ojos tan desiguales!

Está enamorada, lo que ella ve, es su príncipe,

no se da cuenta, que podría ser un bufón real.

Tres podencos muy canijos le sirven guardas.

La custodian los negros barrotes de su ventana.

El lebrel no duerme, porque ni existe ni esta.

¡Oh, pobre niña de carita tan pálida!

(La princesa no esta triste, es una niña desaliñada)

¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!

¿Quién te dirá ti la verdad? Tu príncipe no existe,

princesa no eres, sí, una niña pálida y triste

que no brilla con el alba, ni florece en Abril.

‹‹ ¡Calla, calla, muchachita! Dice el hada madrina;

le daré caballo, con alas, al que aquí se encamina,

en el cinto pondré espada y en la mano un azor,

será feliz caballero, que te adora sin verte.

será lo mejor para los dos o preferirá la muerte,

ciega eres tu, ciego el, en nombre de el amor».

ERNESTO