CUADERNO DE UN SUEÑO.

Primero fue una voz…..

Como un erial de labios agrietados bajo el sol implacable de la vida, – silencio y soledad sobre su herida -, se me agostaba el alma. Desangrados
los sueños por abrir, cualquier huida me retornaba al punto de partida,
los pasos, cada vez, mas desquiciados.

Así habría de ser, seguramente, cuando ya no se espera un nuevo día. Mas, sin saber de donde y de repente llegó tu voz a mi. Su melodía, se hizo lluvia de amor sobre mi frente y no quise morir…. Amanecía.

…luego,
hubo un rostro…

Esbelto y largo el cuello,
casi
tanto, tan largo,
como lo fue el 
deseo de sembrarlo de besos;
sensual la nariz, conocedora
de que,
por complacerla,
inventaron las flores sus aromas;
horizonte de fuego la
línea de la boca;
lago, los ojos, de aguas cristalinas
envueltas en un
aura misteriosa,
en las que, fatalmente,
dulcemente,
alenté a  naufragar a mi mirada…
Y una menuda
rosa,
asomada en el ámbar de tu brazo
que soñé, arrebatado,
que no
fuera otra cosa que una llamada urgente.

…y,
con el, la inquietud…

Un vuelco hacia delante, un paso atrás, mi corazón, busca en el tuyo abrigo y aunque febril, vacila, no consigo no acabar cada día, un poco mas prendido de su sueño que, quizás, debí dejar colgado en el postigo de mi puerta de buen y fiel amigo que responde al afecto que le das.
Pero detrás del alma, agazapada, vive la sangre que le da la vida y si el alma se entrega a una mirada ¿ como tener la sangre por la brida ? ¿ O habría de dejar, que, por la herida, el alma, se me escape, desangrada ?

****
¿ Que tiene tu palabra, que mi oído, con dulce pajareo ha enajenado ? ¿ Que misteriosa pócima has usado, que el pulso me acelera, enloquecido ? ¿ Porque, – da igual despierto que dormido -, mis brazos tiendo a ti, desarbolado, y, en su cruz, sin tu cuerpo, desolado toma lugar el verso dolorido.? Amas sentirte amada – lo presiento -. y juegas, femenina, al disparate de hacer, de este, mi amor, cometa al viento, sin reparar que el viento, en un embate, añicos pueda hacerla en un momento, y muera el corazón que en ella late.

…y, hasta los celos…

Celos dije, mujer… Si, dije celos…;

Mas, si no lo comprendes, dije nada,
desvía hacia otro lado la mirada

que yo daré prisión a mis anhelos.
Pero si al verte, abrieronse mis cielos,
y de su celda, el alma, liberada,
en la tuya encontró dulce
posada,
¿ como impedir sus alocados vuelos ?
¿ Como evitar, el aguijón
hiriente,
de verte, de otros sueños, perseguida ?
¿ Podría soportarlo,
indiferente,
quien siente en ti latir su propia vida?
¿ Es que puede el
amor ser diferente?
¿ O es que, mujer, no alcanzas su medida ?

… y
busque el equilibrio…

Bajo un cielo de estrellas apenas apuntadas,

con el corazón calmo, sosegada la mente,

quiero decirte algo: Tu sabes que, las hadas,

son benéficos seres,  que en vuelo refulgente,

hasta el corazón llegan del corazón a oscuras,

para poner en ellos su luz incandescente.

Tu sabes que el placer, no precisa locuras;

que pueden ser felices unos ojos que lloran

cuando el llanto es desagüe de gozo y dicha puras;

y que cuando en la tarde, los rayos del sol doran

las espigas mecidas como cabello al viento,

o vemos en los labios del surco,  como afloran

los brotes de la vida, nos gana el sentimiento

de detener las horas  en ese justo instante,

por miedo a que, mañana, la luz se haga lamento.

 

Tu, rosa imaginada, murmullo de agua errante,

has llegado a  mi noche, de amor deshabitada

desde un día que siento cada vez mas distante;

te has instalado en ella como lo haría un hada,

y a tu ensalmo, en la espiga, descubro su promesa,

feliz se  hace la lágrima y donde no hubo nada,

amanece un paisaje cuya emoción me apresa.

 

Por eso es, que esta noche, – en la palabra el alma -,

quería que supieras cuanto el alma me expresa;

como me gustaría que  amoroso y en calma,

ante tu luz, mi tiempo, se detuviese inerte

y como he decidido, que en mi sueño prendida,

tu también te detengas. Pues prefiero saberte

dentro de mi, soñada, que fuera, conocida,

a costa de la pena de no poder tenerte.

  … mas, fue inútil…

 

Ya que no puedo hacerte, a besos, mía, los transformare en versos en mi boca y los diré en tu oído, hasta que, loca, esclava, rindas, de su tiranía. No es justo que, en tu estela, noche y día, todo mi ser, advierta, se disloca, y que, sienta tu piel, en cuanto toca, falta de su calor, mi mano fría.
Acopiaré mi sangre y la constancia, para horadar con ellas tus cimientos hasta que pueda mas su consonancia que la cordura de los pensamientos que, cautelosos, marcan la distancia entre tus días calmos y mis vientos.

****
Me he dado por vencido del intento de alejarte de mi. Como la hiedra, anclada en cada poro de mi piedra, eres su perdición y su sustento. Tan abrazada estás, que hasta presiento como tu sangre, por mis venas, medra y, segura en su paso, no se arredra con mi impotencia ni mi sufrimiento. A tu merced estoy; como el madero que viene y va prendido de las olas, y a tu merced, rendido, solo quiero – ya en un único cuerpo, tu y yo a solas –
sentir, que en ese abrazo dulce y fiero con que mi piedra fundes, tu te inmolas.

… y
lo intenté, de nuevo…

A veces, visceral, mi pensamiento, en húmedas veredas se empecina, cuando, sobre el silencio, te imagina sometida a la furia de su viento. Mas, al punto, comprendo – y me arrepiento – que si hacia ti mi loco amor camina, en mi pluma y tu sueño se aglutina todo aquello que puedo, soy y siento.

Es, en fin, presunción enardecida, la de ignorar el mar que nos divide, pues siendo tu fulgor de amanecida y yo luz otoñal que se despide, solo mi corazón, puede y te pide que en tu sueño acompañes su partida.

… hasta que el sol salió,

       para mi duelo.

 Hoy no puede haber nadie mas triste, en
este mundo,
que quien llora estos versos, desde lo mas profundo
del
sentimiento amargo del envite perdido
al que apostó sus sueños, su vida y su
sentido.
Hoy, de golpe, las nubes que enturbiaban mi mente,
han dado
paso al sol. Y el sol me ha hecho evidente
el frágil armazón sobre el que la
locura
es capaz de asentarse, decidida y segura,
cuando detrás de aquel,
no existe contrapeso
que resistir permita la promesa de un beso;
cuando
es la soledad, el único equipaje
del que el hombre dispone para hacer su
viaje;
cuando al pulso, la sangre, todavía transmite
el rabioso deseo de
tomar un desquite
sobre las servidumbres por las que se desliza
y a
morir la condenan sin conocer la liza.

Debo al sol maldecir y de hecho
lo maldigo
por sacarme del sueño, donde preso, contigo,
disfrutaba
cadenas y grilletes de espuma,
sin sentir la prisión, que ahora, libre, me
abruma.
Pero una vez que he visto, tan claro, el horizonte,
no hay otra
alternativa. La barca de Caronte
me espera, para, en ella, derrotado y
sumiso,
vagar sin esperanza de hallar el Paraíso.

 

.ERNESTO

UN ANGEL A TU LADO.

 
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Un Angel a Tu Lado
Que siempre tengas un Angel a tu lado
velando por ti en todo lo que hagas,
recordándote que debes seguir creyendo
en días más luminosos encontrando la
forma para que tus deseos y tus sueños,
te lleven a lugares mas bellos.
Dándote esperanza, que es mas confiable
que el sol, otorgándote la fuerza de
la serenidad como guía.
Que siempre tengas un Angel a tu lado,
alguien que te sostenga si te caes
estimulando tus sueños, inspirándote
felicidad, tomándote de la mano y
ayudándote a superar las dificultades.
Todos los días nuestras vidas se
encuentran en permanente cambio,
las lágrimas aparecen tanto
como las sonrisas.
A lo largo de los caminos recorridos, que la
distancia sea más placentera que solitaria.
Que recibas dones que nunca terminen,
alguien maravilloso a quien amar y un
amigo del alma en quien confiar.
Que siempre aparezca el arco iris
después de la tormenta y que
siempre te abrigue la esperanza.
Ojalá siempre tengas amor, consuelo, aliento
y que siempre haya un Angel a tu lado!
  

“¿Dónde vas, buen caballero?
¿Dónde vas tú por ahí?”

“Voy en busca de mi esposa,
que hace años no la vi.”

“Si tu esposa ya se ha muerto;
el entierro yo lo vi;

las señas de cómo iba
yo te las puedo decir.

Su carita era de cera;
sus dientes, de marfil,

y el pañuelo que llevaba
era de rico carmesí.

La llevaban cuatro duques;
caballeros, más de mil.”

“Haya muerto o no haya muerto,
yo a su casa me he de ir.”

Al subir las escaleras
una sombra negra vi;

mientras más me retiraba,
más se acercaba a mí.

“Siéntate, buen caballero;
no te asustes tú de mí,

que soy tu esposa querida,
que hace un año me morí.

Lo brazos que te abrazaron
a la tierra se los di,

la boca que te besaba
los gusanos dieron fin.

Cásate, buen caballero;
cásate y no andes así;

la primera hija que tengas
ponle Rosa como a mí.”

Cancionero
Cancionero infantil español /
[recopilado por]
J.P. Fitzgibbon
Madrid : [s.n., 1955].

Soldadito, soldadito
¿de qué guerra viene usted?
– De la guerra de Melilla
¿qué se le ha ofrecido a usted?

– ¿Ha visto usted a mi marido
que a la guerra también fue?

– No, señora, no lo he visto
ni tampoco sé quién es.

– Mi marido es un buen mozo
alto y grueso como usted

y en la punta de la espada
lleva señas de marqués.

– Esas señas que usted dice
su marido muerto es

que lo llevan para Francia,
a Francia de coronel.

– Siete años esperando
y otros siete esperaré.

Si a los catorce no viene
a monja me meteré.

– Abre los ojos, paloma,
que te quiero conocer,

yo soy tu querido esposo,
tú mi querida mujer.

 

Carmen Carrillo López
[versión de Jaén capital]
Tranmisión oral. 

_______ERNESTO.__ https://i2.wp.com/lluviayviento.blogdiario.com/img/suena.gif  _______

– De la guerra de Melilla
¿qué se le ha ofrecido a usted?

– ¿Ha visto usted a mi marido
que a la guerra también fue?

– No, señora, no lo he visto
ni tampoco sé quién es.

– Mi marido es un buen mozo
alto y grueso como usted

y en la punta de la espada
lleva señas de marqués.

– Esas señas que usted dice
su marido muerto es

que lo llevan para Francia,
a Francia de coronel.

– Siete años esperando
y otros siete esperaré.

Si a los catorce no viene
a monja me meteré.

– Abre los ojos, paloma,
que te quiero conocer,

yo soy tu querido esposo,
tú mi querida mujer.

 

Carmen Carrillo López
[versión de Jaén capital]
Tranmisión oral. 

_______ERNESTO.__ https://i2.wp.com/lluviayviento.blogdiario.com/img/suena.gif  _______

Cancionero
Cancionero infantil español /
[recopilado por]
J.P. Fitzgibbon
Madrid : [s.n., 1955].

Soldadito, soldadito
¿de qué guerra viene usted?
– De la guerra de Melilla
¿qué se le ha ofrecido a usted?

– ¿Ha visto usted a mi marido
que a la guerra también fue?

– No, señora, no lo he visto
ni tampoco sé quién es.

– Mi marido es un buen mozo
alto y grueso como usted

y en la punta de la espada
lleva señas de marqués.

– Esas señas que usted dice
su marido muerto es

que lo llevan para Francia,
a Francia de coronel.

– Siete años esperando
y otros siete esperaré.

Si a los catorce no viene
a monja me meteré.

– Abre los ojos, paloma,
que te quiero conocer,

yo soy tu querido esposo,
tú mi querida mujer.

 

Carmen Carrillo López
[versión de Jaén capital]
Tranmisión oral. 

_______ERNESTO.__ https://i2.wp.com/lluviayviento.blogdiario.com/img/suena.gif  _______

– De la guerra de Melilla
¿qué se le ha ofrecido a usted?

– ¿Ha visto usted a mi marido
que a la guerra también fue?

– No, señora, no lo he visto
ni tampoco sé quién es.

– Mi marido es un buen mozo
alto y grueso como usted

y en la punta de la espada
lleva señas de marqués.

– Esas señas que usted dice
su marido muerto es

que lo llevan para Francia,
a Francia de coronel.

– Siete años esperando
y otros siete esperaré.

Si a los catorce no viene
a monja me meteré.

– Abre los ojos, paloma,
que te quiero conocer,

yo soy tu querido esposo,
tú mi querida mujer.

 

Carmen Carrillo López
[versión de Jaén capital]
Tranmisión oral. 

_______ERNESTO.__ https://i2.wp.com/lluviayviento.blogdiario.com/img/suena.gif  _______

 

 

Belle Perez – Djolei Djolei (Official Music Video) HD

BUENAS NOCHES.

 
  
Cuando te duela mirar hacia atrás y te de
 miedo mirar adelante, mira hacia tú
 izquierda o tú derecha y allí estaré, siempre a tú lado.
No lo olvides…
INCLUSO EN ESOS TIEMPOS
Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.

Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.

Incluso en estos tiempos
de volver a reir con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.

Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.

Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar, al filo de la aurora,
la falta que me haces.

Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.

Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.

Joaquín Sabina.

ERNESTO. 

ERNESTO

Tonto enamorado

Sin duda fue sorprendente
que sin más me abandonaras
que por otro me dejaras
no es posible comprenderteAyer era amor jurado
compartida la pasión
maravillosa ilusión
hoy convertida en pasado

Tengo las manos vacías
no entiendo lo sucedido
y tanto que te he querido
ya nunca más serás mía

Será difícil seguir
pobre tonto enamorado
sólo penas me has dejado
jirones de mi sentir

____________________________

 ERNESTO______ 

POEMA ANTONIO PLAZA.

LEJOS DE TI

Lejos de ti, mujer encantadora,
sólo encuentro fastidio en derredor;
fastidio horrible al corazón devora,
porque sin ti no alienta el corazón.
              
Lejos de ti, el triste pensamiento
tu imagen halla sin cesar doquier,
y tu imagen divina es mi tormento,
y tu imagen divina es mi placer.
              
Lejos de ti, si miro a otras mujeres
radiantes de belleza y juventud,
no ambiciono sus mágicos placeres.
que mi único placer, linda, eres tú.
              
Lejos de ti, no encuentro qué me halague,
en ti pienso las horas sin contar;
y al querer que la mente se divague,
entonces en ti pienso más y más.
              
Lejos de ti, de noche en mi retiro
es cuando más estoy cerca de ti,
porque tu imagen en el sueño miro
bañada de pureza junto a mí.
              
Lejos de ti, la vida es un desierto,
porque lejos de ti, mujer estoy
como sin aire las canoras aves,
como sin agua la marchita flor.
              
Lejos de ti, no vivo, bien lo sabes:
un horizonte lúgubre, sin luz,
océano con lágrimas sin puerto,
un sudario maldito, un ataúd.
              
Lejos de ti, mi vida es el hastío;
porque mi vida absorbe la pasión,
como absorbe a la gloria de rocío
la arena del desierto abrasador.
              
Lejos de ti, con júbilo muriera
si enterrarme quisieran a tus pies,
y cadáver tus lágrimas sintiera
sobre mi yerto corazón caer.
              
Lejos de ti, mi frente está abatida;
lejos de ti, mujer no soy feliz;
              lejos de ti, no quiero ni la vida,
que vivir no es, vivir               lejos de ti.

 

 

  ERNESTO.

POEMAS

¡Oh! niña de mis sueños,
tan pálida y hermosa
como los lirios blancos
que besa el Atoyac;
tú la de mis recuerdos
imagen luminosa,
el ángel cuyas alas.
tocáronme al pasar;
perdona, dulce niña,
perdona si mi acento
temblando, de mi alma
levántase, hasta ti;
pero tu bella imagen
está en mi pensamiento
no sé ya desde cuándo…
quizá desque te vi,

Desde que vi tus ojos,
tus ojos de querube,
tus ojos en que el alma
se abrasa de pasión;
y desde aquel instante
otra ilusión no tuve
que darte con mi vida;
mi altivo, corazón.

Si apenas te conozco
¿Por qué te quiero tanto?
¿por qué mis, ojos ávidos
te buscan sin cesar?
¿por qué en el alma siento,
tan tétrico quebranto!
cuando tu rostro de ángel
no puedo contemplar?

¿Por qué sueño contigo
y en, ti, tan sólo pienso?
¿por qué tan dulce nombre
me llena de emoción?
¿por qué se abrasa mi alma
en este amor inmenso,
si apenas te conozco,
mujer de bendición?

No estás ante mis ojos
y por doquier te miro;
conmigo, va tu sombra
por dondequier que voy.
Escucho tu pisada,
recojo tu suspiro,
y velas a mi lado,
cuando, dormido estoy.

¿No sabes tú, no sabes,
mujer, que te amo tanto
cuanto, sobre la tierra
el hombre puede amar?
¿Que diera mi existencia
por enjugar tu llanto,
que diera… hasta mi alma,
tus plantas por besar?

Y si tuviera un mundo,
un mundo te daría;
y si tuviera un cielo,
lo diera yo también,
porque me amaras tanto,
mitad del alma mía,
que alguna vez sintiera
tus labios en mi sien…

No sientes cuando cierra
tus ojos celestiales
el ángel de los sueños
con su ala sin color,
no sientes que mi alma
sobre tus labios rojos
derrama un mar de besos
con infinito amor…?

Sé, niña, del poeta
la inspiración bendita,
la virgen de mis sueños,
la fe del corazón;
sé mi ángel, sé mi estrella,
la luz que necesita
mi espíritu sediento
de amor y de ilusión.

Extiende cariñosa
sobre mi sien tu velo;
bajo tus alas blancas
de ti camino en pos,
tu luminosa huella
me llevará hasta el cielo:
te seguiré, mi ángel,
para llegar a Dios.

_________________________________

Manuel María Flores

NO TE OLVIDO

¿Y temes que otro amor mi amor destruya?
Qué mal conoces lo que pasa en mí;
no tengo más que un alma, que es ya tuya,
y un solo corazón, que ya te di.

¿Y temes que placeres borrascosos
arranquen ¡ay! del corazón la fe?
Para mí los placeres son odiosos;
en ti pensar es todo mi placer.

Aquí abundan mujeres deslumbrantes,
reinas que esclavas de la moda son,
y ataviadas de sedas y brillantes,
sus ojos queman, como quema el sol.

De esas bellas fascinan los hechizos,
néctar manan sus labios de carmín;
mas con su arte y su lujo y sus postizos,
ninguna puede compararse a ti.

A pesar de su grande poderío,
carecen de tus gracias y virtud,
y todas ellas juntas, ángel mío,
valer no pueden lo que vales tú.

Es tan ingente tu sin par pureza,
y tan ingente tu hermosura es,
que alzar puede su templo la belleza
con el polvo que oprimes con tus pies.

Con razón me consume negro hastío
desde que te hallas tú lejos de aquí,
y con razón el pensamiento mío
sólo tiene memoria para ti.

Yo pienso en ti con ardoroso empeño,
y siempre miro tu divina faz,
y pronuncio tu nombre cuando sueño.
Y pronuncio tu nombre al despertar.

Si del vaivén del mundo me retiro,
y ávido de estudiar quiero leer,
entre las letras ¡ay! tu imagen miro,
tu linda imagen de mi vida ser.

Late por ti mi corazón de fuego,
te necesito como el alma a Dios;
eres la virgen que idolatro ciego;
eres la gloria con que sueño yo.

________________________________

Manuel María Flores

FRÍO

Cuento Bohemio

La tarde era triste,
la nieve caía,
su blanco sudario
los campos cubría;
ni un ave volaba,
ni oíase rumor.

Apenas la nieve
dejando su huella,
pasaba muy triste,
muy pálida y bella,
la niña que ha sido
del valle la flor.

Llevaba en el cinto
su pobre calzado;
su hermano pequeño
que marcha a su lado
le dice: -“No sienten
la nieve tus pies?”

“Mis pies nada sienten”
-responde con calma-
“El frío que yo siento
lo llevo en el alma;
y el frío de la nieve
más duro no es”.

Y dice el pequeño
que helado tirita:
-“¡Más frío que el de nieve!…
¿Cuál es, hermanita?
¡No hay otro que pueda
decirse mayor!…”

-“Aquel que de muerte
las almas taladre;
aquel que en el alma
me puso mi madre
el día que a mi esposo
me unió sin amor”.

_______________________________________

Manuel María Flores

FLOR DE UN DÍA

Yo di un eterno adiós a los placeres
cuando la pena doblegó mi frente,
y me soñé, mujer, indiferente
al estúpido amor de las mujeres.

En mi orgullo insensato yo creía
que estaba el mundo para mí desierto,
y que en lugar de corazón tenía
una insensible lápida de muerto.

Mas despertaste tú mis ilusiones
con embusteras frases de cariño,
y dejaron su tumba las pasiones
y te entregué mi corazón de niño.

No extraño que quisieras provocarme,
ni extraño que lograras encenderme;
porque fuiste capaz de sospecharme,
pero no eres capaz de comprenderme.

¿Me encendiste en amor con tus encantos,
porque nací con alma de coplero,
y buscaste el incienso de mis cantos?…
¿Me crees, por ventura, pebetero?

No esperes ya que tu piedad implore,
volviendo con mi amor a importunarte;
aunque rendido el corazón te adore,
el orgullo me ordena abandonarte.

Yo seguiré con mi penar impío,
mientras que gozas envidiable calma;
tú me dejas la duda y el vacío,
y yo en cambio, mujer, te dejo el alma.

Porque eterno será mi amor profundo,
que en ti pienso constante y desgraciado,
como piensa en la gloria el condenado,
como piensa en la vida el moribundo.

____________________________________

Manuel María Flores

EL SOL

Y no buscaste un sol, no; le tenías
dentro del corazón, y ya el instante
de su feliz oriente presentías…

¡Ese sol era Amor! Astro fecundo
que el corazón inflama
y, con su fuego iluminando el mundo,
como un sol en el alma se derrama.
Ante él los sueños de la fe benditos,
las blancas ilusiones, la esperanza,
y del alma la virgen poesía,
todo en enjambre celestial se lanza
a hacer en torno al corazón el día.

Así también el sol del firmamento
fúlgido al asomar. La flecha de oro
de su rayo primer rasga el espacio…
En el pálido azul del éter vago,
las últimas estrellas
cintilan en sus limbos de topacio,
tiemblan, se apagan tímidas… y luego
el astro rey desde el confín profundo
sacude sobre el mundo
su cabellera espléndida de fuego.

Como bocas amantes
que se aprestan al beso voluptuosas,
entreabren palpitantes
su incensario de púrpura las rosas.
Las brisas se levantan
a despertar los pájaros dormidos
en el tibio regazo de sus nidos,
y ellos, alegres, despertando, cantan.
Y cantando despiertan
el inquieto rumor de los follajes,
y el bosque todo, saludando al día
desata la magnífica armonía
de sus himnos solemnes y salvajes.

Y todo es vida rebosando amores
y todo amores rebosando vida.
Desde el trémulo seno de las flores
cargadas de rocío;
desde el murmullo del cristal del río,
y el retumbo soberbio de los mares;
desde la excelsa cumbre de los montes
y el azul de los anchos horizontes
hasta la inmensidad del firmamento,
es todo luz, perfumes y cantares,
es todo amor, y vida y movimiento.

Tu sol, el de tu amor, por mucho tiempo
dentro de tu alma retardó su oriente;
por mucho tiempo su divino rayo
no iluminó sobre tu regia frente
las lindas flores de tu rico mayo.
Por mucho tiempo en vano la belleza
te revistió de sus preciosas galas,
y en torno de tu espléndida cabeza
impaciente el amor batió sus alas.

Por mucho tiempo así. Llegó el momento,
la ansiada aurora, el despertar fecundo:
y, tú lo sabes bien: dentro de mi alma,
ante el sol de tu amor, alzose un mundo.

El mundo de mi loca fantasía,
mi mundo de poeta,
un pedazo de cielo que se abría
en la región del alma más secreta,
un enjambre de sueños voladores
en torno de dos almas cariñosas,
y del alba a los tibios resplandores
un escondido tálamo de rosas
para el sueño nupcial de los amores.

Un cáliz desbordado de embriagueces,
de inmortales delicias,
un torrente de besos, de suspiros,
de lágrimas de amor y de caricias.
¡Ah! ¿Dónde estaba de mi lira ardiente
la orgullosa canción que supe un día?
¿Do la palabra que, bañado en fuego,
al oído feliz de la belleza,
en otro tiempo modular sabía?
¿Do las flores gentiles que el poeta
al pasar la Hermosura derramaba
con musa fácil, juvenil e inquieta?

¿En dónde está mi audacia, en otro tiempo.
en otro tiempo tan feliz y loca…?

Ante el sol del amor que vi en tus ojos,
cayó a tus pies mi adoración de hinojos
mi alma tembló y enmudeció mi boca.

_____________________________________

Manuel María Flores

SOÑANDO

Anoche te soñaba, vida mía,
estaba solo y triste en mi aposento,
escribía… no sé qué; mas era algo
de ternura, de amor, de sentimiento.
Porque pensaba en ti. Quizás buscaba
la palabra más fiel para decirte
la infinita pasión con que te amaba.

De pronto, silenciosa,
una figura blanca y vaporosa
a mi lado llegó… Sentí en mi cuello
posarse dulcemente
un brazo cariñoso, y por mi frente
resbalar una trenza de cabello.
Sentí sobre mis labios
el puro soplo de un aliento blando,
alcé mis ojos y encontré los tuyos
que me estaban, dulcísimos, mirando.
Pero estaban tan cerca que sentía
en yo no sé qué plácido desmayo
que en la luz inefable de su rayo
entraba toda tu alma hasta la mía.

Después, largo, suave
y rumoroso apenas, en mi frente
un beso melancólico imprimiste,
y con dulce sonrisa de tristeza
resbalando tu mano en mi cabeza
en voz baja, muy baja, me dijiste:
-“Me escribes y estás triste
porque me crees ausente, pobre amigo;
pero ¿no sabes ya que eternamente
aunque lejos esté, vivo contigo?”-

Y al despertar de tan hermoso sueño
sentí en mi corazón plácida calma;
y me dijiste: es verdad… ¡eternamente!
¿cómo puede jamás estar ausente
la que vive inmortal dentro del alma?

____________________________________

Manuel María Flores

UN BESO NADA MÁS

Bésame con el beso de tu boca,
cariñosa mitad del alma mía:
un solo beso el corazón invoca,
que la dicha de dos… me mataría.

¡Un beso nada más! Ya su perfume
en mi alma derramándose la embriaga
y mi alma por tu beso se consume
y por mis labios impaciente vaga.

¡Júntese con la tuya! Ya no puedo
lejos tenerla de tus labios rojos…
¡Pronto… dame tus labios! ¡Tengo miedo
de ver tan cerca tus divinos ojos!
Hay un cielo, mujer en tus abrazos,
siento de dicha el corazón opreso…
¡Oh! ¡Sosténme en la vida de tus brazos
para que no me mates con tu beso!

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Ernesto.

 

Manuel María Flores

SOÑANDO

Anoche te soñaba, vida mía,
estaba solo y triste en mi aposento,
escribía… no sé qué; mas era algo
de ternura, de amor, de sentimiento.
Porque pensaba en ti. Quizás buscaba
la palabra más fiel para decirte
la infinita pasión con que te amaba.

De pronto, silenciosa,
una figura blanca y vaporosa
a mi lado llegó… Sentí en mi cuello
posarse dulcemente
un brazo cariñoso, y por mi frente
resbalar una trenza de cabello.
Sentí sobre mis labios
el puro soplo de un aliento blando,
alcé mis ojos y encontré los tuyos
que me estaban, dulcísimos, mirando.
Pero estaban tan cerca que sentía
en yo no sé qué plácido desmayo
que en la luz inefable de su rayo
entraba toda tu alma hasta la mía.

Después, largo, suave
y rumoroso apenas, en mi frente
un beso melancólico imprimiste,
y con dulce sonrisa de tristeza
resbalando tu mano en mi cabeza
en voz baja, muy baja, me dijiste:
-“Me escribes y estás triste
porque me crees ausente, pobre amigo;
pero ¿no sabes ya que eternamente
aunque lejos esté, vivo contigo?”-

Y al despertar de tan hermoso sueño
sentí en mi corazón plácida calma;
y me dijiste: es verdad… ¡eternamente!
¿cómo puede jamás estar ausente
la que vive inmortal dentro del alma?

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Manuel María Flores

UN BESO NADA MÁS

Bésame con el beso de tu boca,
cariñosa mitad del alma mía:
un solo beso el corazón invoca,
que la dicha de dos… me mataría.

¡Un beso nada más! Ya su perfume
en mi alma derramándose la embriaga
y mi alma por tu beso se consume
y por mis labios impaciente vaga.

¡Júntese con la tuya! Ya no puedo
lejos tenerla de tus labios rojos…
¡Pronto… dame tus labios! ¡Tengo miedo
de ver tan cerca tus divinos ojos!
Hay un cielo, mujer en tus abrazos,
siento de dicha el corazón opreso…
¡Oh! ¡Sosténme en la vida de tus brazos
para que no me mates con tu beso!

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Ernesto.

 

 

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