LA OTRA COPA DEL BRINDIS Mario Benedetti

Al principio ella fue una serena conflagración
un rostro que no fingía ni siquiera su belleza
unas manos que de a poco inventaban un lenguaje
una piel memorable y convicta
una mirada limpia sin traiciones
una voz que caldeaba la risa
unos labios nupciales
un brindis
es increíble pero a pesar de todo
él tuvo tiempo para decirse
qué sencillo y también
no importa que el futuro
sea una oscura maleza
la manera tan poco suntuaria
que escogieron sus mutuas tentaciones
fue un estupor alegre
sin culpa ni disculpa
él se sintió optimista
nutrido
renovado
tan lejos del sollozo y la nostalgia
tan cómodo en su sangre y en la de ella
tan vivo sobre el vértice de musgo
tan hallado en la espera
que después del amor salió a la noche
sin luna y no importaba
sin gente y no importaba
sin dios y no importaba
a desmontar la anécdota
a componer la euforia
a recoger su parte del botín
mas su mitad de amor
se negó a ser mitad
y de pronto él sintió
que sin ella sus brazos estaban tan vacíos
que sin ella sus ojos no tenían qué mirar
que sin ella su cuerpo dce ningún modo era
la otra copa del brindis
y de nuevo se dijo
qué sencillo
pero ahora
lamentó que el futuro fuera oscura maleza
sólo entonces pensó en ella
eligiéndola
y sin dolor sin desesperaciones
sin angustia y sin miedo
dócilmente empezó
como otras noches
a necesitarla.

ERNESTO YO

Poema

Se deja
de querer …

Se deja de querer…

y no se sabe por qué se deja de querer;

es como abrir la mano y encontrarla vacía

y no saber de pronto qué cosa se nos fue.

Se deja de querer…

y es como un río cuya corriente fresca

ya no calma la sed,

como andar en otoño sobre las hojas secas

y pisar la hoja verde que no debió caer.

Se deja de querer…

Y es como el ciego que aún dice adiós llorando

después que pasó el tren,

o como quien despierta recordando un camino

pero ya sólo sabe que regresó por él.

Se deja de querer…

como quien deja de andar una calle

sin razón, sin saber,

y es hallar un diamante brillando en el rocío

y que ya al recogerlo se evapore también.

Se deja de querer…

y es como un viaje detenido en las sombras

sin seguir ni volver,

y es cortar una rosa para adornar la mesa

y que el viento deshoje la rosa en el mantel.

Se deja de querer…

y es como un niño que ve cómo naufragan

sus barcos de papel,

o escribir en la arena la fecha de mañana

y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se deja de querer…

y es como un libro que aún abierto

hoja a hoja quedó a medio leer,

y es como la sortija que se quitó del dedo

y solo así supimos… que se marcó en la piel.

Se deja de querer…

y no se sabe por qué se deja de querer.

sombreroSOL

Poema Soneto con sed

Leyendo un libro, un día, de repente,
hallé un ejemplo de melancolía:
Un  hombre que callaba y sonreía,
muriéndose de sed junto a una fuente.

Puede ser que, mirando la corriente,
su sed fuera más triste
todavía;
aunque acaso aquel hombre no bebía
por no enturbiar el agua transparente.

Y no sé más. No sé si fue un castigo,
y no recuerdo su
final tampoco
aunque quizás lo aprenderé contigo;

yo, enamorado,
soñador y loco,
que me muero de sed y no lo digo,
que estoy junto a la
fuete y no la toco.

sombreroSOL

^^Poema ^^

Poema
de las Cosas

Quizás estando sola, de noche, en tu aposento

oirás que alguien te llama sin que tú sepas quién,

y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento

que existen ciertamente, pero que no se ven…
Y también es
posible que una tarde de hastío

como florece un surco, te renazca un afán,

y aprenderás entonces que hay cosas como el río

que se están yendo siempre, pero que no se van…
O al
cruzar una calle, tu corazón risueño

recordará una pena que no tuviste ayer

y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño,

cosas que nunca han sido, pero que pueden ser…
Por más
que tú prefieras ignorar estas cosas

sabrás por qué suspiras oyendo una canción

y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,

cosas que son hermosas, sin saber que lo son…
Y una tarde
cualquiera, sentirás que te has ido

y un soplo de ceniza regará tu jardín,

y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido

son las únicas cosas que nunca tienen fin.

sombreroSOL

Charles Chaplin

Necesito de alguien

Que me mire a los ojos cuando hablo.
Que escuche mis tristezas y neurosis
con paciencia y aún cuando no comprenda,
respete mis sentimientos.

Necesito de alguien
que venga a luchar a mi lado
sin ser llamado.
Alguien lo suficientemente amigo
para decirme las verdades
que no quiero oír,
aún sabiendo que puedo irritarme.

Por eso, en este mundo de indiferentes,
necesito de alguien que crea
en esa cosa misteriosa,
desacreditada, casi imposible:
“la amistad “.

Que se obstine en ser leal,
simple y justo.
Que no se vaya
si algún día pierdo mi oro
y no pueda ser mas
la sensación de la fiesta.
Necesito de un amigo
que reciba con gratitud
mi auxilio, mi mano extendida,
aun cuando eso sea muy poco
para sus necesidades.
No pude elegir a quienes me trajeron al mundo,
pero puedo elegir a mi amigo.
En esta búsqueda empeño mi propia alma,
pues con una amistad verdadera,
la vida se torna más simple,
más rica y más bella…

sombreroSOL

__________POEMAS_____

El Amor Duerme

Tu nunca entenderas lo que te quiero
porque duermes en mi y estas dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espiritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonia
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mia.
Oye mi sangre rota en los violines!
Mira que nos acechan todavía!

Federico Garcia Lorca

Preciosa y El Aire, La Casada Infiel, Postales de Amor, Canciones con Letras, Foros de Amor, Contactos Cupido, Refranes, Frases

El Poeta Pide
a Su Amor Que Le Escriba

Amor de mis entranas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mi quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
Ni conoce la sombra ni la evita.
Corazon interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufri. Rasgue mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o dejame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

Federico Garcia Lorca

Preciosa y El Aire, La Casada Infiel, Postales de Amor, Canciones con Letras, Foros de Amor, Contactos Cupido, Refranes, Frases

_______SOL_Animadas_916987004_z9mNbbXCvhHa

Rafael de León

?Me da usté candela?

Me da usté candela?

Chis…Chis…

Chis…Chis…

Perdone “uste” caballero.

¿Quiere “uste” darme candela?

¡Mil grasias!

El farolero que ensiende

esta callejuela

parese que sa dormío,

no es sitio mu de mi gusto

tan solo…tan escondío…

¡como pa llevarse un susto!

Claro que pa dos valiente

que sargan desafíaos…

este es un sitio imponente,

y pa los enamoraos.

Cuando la luz se retira

y viene ya anochesiendo

el va disiendo mentiras

y ella se las va creyendo.

¡Que casualiá señores!

a “uste” lo conozco yo,

“uste” no se llama Flores

y vive en Amor de Dios?

¿A onde lo he visto yo a “uste”?

¿quisas en la barbería…?

¿en la Puerta de Jere…?

¿o en una fotografía

sobre un marco mu bonito

de peluche carmesí y escrito…?

-A mi Rosarito de tu “nene”

    PEDRO LUIS”-

Es una condisión rara

que tienen los de mi quinta,

en contemplando una cara

ya nunca se nos despinta.

¡Si Sevilla es un pañuelo!

mire “uste” que grasia tiene

yo al pronto dije un “mochuelo”

y resulta que es el “nene”.

Con su buen sigarro puro,  

su tirilla armidoná

y metiéndose en lo oscuro

como un hombre de verdad.

Y es que por esta calleja

se acorta pa Puerta Osario

pero allí no está la reja

de esa muchacha Rosario.

Allí hay unos ojos verdes

de bicho de de mal agüero

que el que los mira se pierde

¡no vaya “uste” compañero!

Que esa Mari Juana Sánche

que le espera en el saguán

tiene ya cuatro renganche

y sabe mas que briján.

Con esto yo no le quito

que vaya “uste” donde quiera

to pué ser que Rosarito

cuando se entere…se muera.

Pero claro “uste” es un “nene”

grasioso y enamorao

con buen tipo, muchos bienes

y novias por to los laos.

Rosario es una menudensia,

bonitilla y sin parné…

pero tiene mas desensia

que toa su casta de “usté”.

Y da la casualiá

que desde que ella a nasío

cuando tiene que firmá

firma con mis apellíos.

¡Del coló de la senisa

se le pone a “usté” el semblante!

y es que el corasón le avisa

de lo que tiene delante.

Si señó, un banderillero

que estaba aye en Venesuela

y hoy es er duende primero

de esta oscura callejuela.

Y se tropiesa a un tal Flores

tan siego y tan temerario

que le está mintiendo amores

a esa muchacha… Rosario.

Y el duende con voz muy baja

se acerca y le dice al tal:

“encárgate la mortaja

si güelvo a verla llorar”.

¿Porqué te callas? ¿qué piensas?

¡creí que eras mas valiente!

¿o es que ya te da vergüensa

burlarte de una inosente?

A Dios del Cielo le pío

que te pongas en rasón

porque tengo desidío

buscarme la perdisión.

Porque…¡ese nardo! ¡ese lirio!

que a ti tanto te divierte

lo quiero yo…¡con delirio!

¡con fatiguitas de muerte!

Porque es la viva pintura

de una Santa que murió

dejándome esa criatura

pa que la criara yo.

Y he sembrao el mundo entero

de pares de banderillas

para ponerle en Enero

los Reyes a mi chiquilla.

Pa que venga ahora un tunante

le jure y ella lo crea

y así que se acabe el cante

buenas noches y ahí te queas.

Al que se atreva haser eso

con la flor de mis entrañas

le pongo el pié en el pescueso

lo mismo que a una alimaña.

Si se casa “uste” algún día

y el Cielo le da un chavá

dirá: ¡que rasón tenía

el que me quiso matá!

Que a eso namás he venío

pa que andarse con pamplinas

si en justisia yo he debío

clavarlo a “uste” en una esquina.

Pero en fin…de “uste” depende,

le conozco y “uste” a mí

y aquel que a mi niña ofende

que se ponga a bien morir.

¿Se va “uste” pa Puerta Osario?

no se meta “uste” en belenes

yo me voy con mi Rosario…

mi Rosario…con Dios “nene”.

Romance de la Lirio

Por la arena de la playa

va con un hombre “la Lirio”.

La tarde pone en sus ojos

un barco de plata y vidrio,

mientras que Cádiz se enciende

a lo lejos como un cirio,

en un altar encalado

de torres en equilibrio.

-No sé qué sería de mí

si me dejaras, mocito-,

suspira dulce y lejana

y en un sollozo, “la Lirio”.

El hombre moreno y alto

con voz de viento salino

le dice mientras su talle

aprieta como un jacinto:

-Llevo tu nombre en el brazo

tatuado desde niño

y en el corazón un ancla

de juramento perdido.

Por la arena de la playa

viene cantando un chiquillo:

-La Lirio, la Lirio tiene,

tiene una pena la Liro

y se le han puesto las sienes

moraítas de martirio-

Cádiz, de cal, a lo lejos,

huele a guitarra y a vino.

“La Bizcocha” es una vaca

con sortijas en los dedos,

voz de aguardiente de Rute

y cintura de brasero.

“La Bizcocha” lleva siempre

en su labio amarillento

una colilla colgada

y una blasfemia en acecho.

-¿No vino “la Lirio”?

-No-,

responde una voz en eco

Mardita sea…!

La colilla

cae de los labios al suelo,

como un sucio equilibrista

que cayera de un trapecio.

Y por la taberna va

un taco de carretero

que se clava en la flamenca

de un cartel de toros viejo.

En una mesa, con sorna,

canta un viejo marinero:

-Se dice si es por un hombre,

se dice que si es por do;

pero la verdá del cuento

¡Ay, Señó de los tormentos!

la saben la Lirio y Dió-

Sobre el mostrador, borracha,

“La Bizcocha” está durmiendo

un sueño de peluconas

con “la Lirio” de por medio.

-¿Estará el barco en la playa?

-Estará al amanecer…

-Pos descanse usía tranquilo,

que allí se la llevaré.

-¿Y si ella no quiere, vieja?

-Poco sabe su mersé

de las razones que tiene

mi “menda” pa convensé…

¡Sincuenta moneas de oro!

¡Vaya rasones, y olé!

Y una voz entre la sombra

termina el romance aquel:

-Qu fue con un bebediso

de menta y ajonjolí;

que fue una noche de luna,

que fue una tarde de abrí-

-¿Dónde está mi blanca novia,

dónde está que no la veo?

(Un barco en la madrugada

se va perdiendo a lo lejos…)

-¿Dónde está “la Lirio”, dónde,

que yo sin verla me muero?

(Mocito, busca otra novia

porque esa tiene ya dueño

y va en un trono de espuma

navegando mar adentro…)

-Mira su nombre en mi brazo,

sobre mis venas latiendo,

y en mi pulso y en mi lengua

y en la punta de mis dedos.

(Para tapar ese nombre

ponte un brazalete negro…)

-¡Mira que la llevo aquí

crucificada en mis centros!

(Arráncate las entrañas

y da tu dolor al viento…)

¡Mira que de no mirarla

me estoy muriendo y muriendo!

(Pues encomienda tu alma

porque ese amor está muerto…)

Amarga, de Puerta Tierra,

viene la voz de un flamenco:

-A la mar maera,

y a la Virgen, cirio,

y pa duquitas, mare de mi arma,

pa duquitas negras,

las que tié la Lirio-

Caminito de las Indias

un barco se va perdiendo.

“La Lirio” corta sus trenzas

con tijeritas de acero,

llenando el mar de suspiros

y el aire de juramentos,

mientras que, roto, en la playa

-veleta de amores muertos-,

clavando su desengaño

en la Rosa de los Vientos,

moreno de sal y luna,

llora y llora un marinero.

¡Así te quiero!

El día trece de julio

yo me tropecé contigo.

Las campanas de mi frente,

amargas de bronce antiguo,

dieron al viento tu nombre

en repique de delirio.

Mi corazón de madera,

muerto de flor y de nidos,

floreció en un verde nuevo

de naranjos Y de gritos,

y por mi sangre corrió

un toro de escalofrío,

que me dejó traspasado

en la plaza del suspiro.

¡Ay trece, trece de julio,

cuando me encontré contigo!

¡Ay tus ojos de manzana

y tus labios de cuchillo

y las nueve, nueve letras

de tu nombre sobre el mío,

que borraron diferencias

de linaje y de apellido!

¡Bendita sea la madre,

la madre que te ha parido,

porque sólo te parió

para darme a mí un jacinto,

y se quedó sin jardines

porque yo tuviera el mío!

¿Quieres que me abra las venas

para ver si doy contigo?

¡Pídemelo, y al momento

seré un clavel amarillo!

¿Quieres que vaya descalzo

llamando por los postigos?

¡Dímelo, y no habrá aldabón

que no responda a mi brío!

¿Quieres que cuente la arena

de los arroyos más finos?

Haré lo que se te antoje,

lo que mande tu capricho,

que es mi corazón cometa

y está en tu mano el ovillo;

que es mi sinrazón campana

y tu voluntad sonido.

Nunca quise a nadie así;

voy borracho de cariño,

desnudo de conveniencias

y abroquelado de ritmos,

como un Quijote de luna

con armadura de lirios…

Te quiero de madrugada,

cuando la noche y el trigo

hablan de amor a la sombra

morena de los olivos;

te quiero al atardecer,

cuando se callan los niños

y las mocitas esperan

en los balcones dormidos;

te quiero siempre: mañana,

tarde, noche… ¡Por los siglos

de los siglos! ¡Amén! Te

querré constante y sumiso,

y cuando ya me haya muerto,

antes que llegue tu olvido,

por la savia de un ciprés

subiré delgado y lírico,

hecho solamente voz

para decirte en un grito:

¡Te quiero! ¡Te quiero muerto

igual que te quise vivo!

ERNESTO   

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