LA OTRA COPA DEL BRINDIS Mario Benedetti

Al principio ella fue una serena conflagración
un rostro que no fingía ni siquiera su belleza
unas manos que de a poco inventaban un lenguaje
una piel memorable y convicta
una mirada limpia sin traiciones
una voz que caldeaba la risa
unos labios nupciales
un brindis
es increíble pero a pesar de todo
él tuvo tiempo para decirse
qué sencillo y también
no importa que el futuro
sea una oscura maleza
la manera tan poco suntuaria
que escogieron sus mutuas tentaciones
fue un estupor alegre
sin culpa ni disculpa
él se sintió optimista
nutrido
renovado
tan lejos del sollozo y la nostalgia
tan cómodo en su sangre y en la de ella
tan vivo sobre el vértice de musgo
tan hallado en la espera
que después del amor salió a la noche
sin luna y no importaba
sin gente y no importaba
sin dios y no importaba
a desmontar la anécdota
a componer la euforia
a recoger su parte del botín
mas su mitad de amor
se negó a ser mitad
y de pronto él sintió
que sin ella sus brazos estaban tan vacíos
que sin ella sus ojos no tenían qué mirar
que sin ella su cuerpo dce ningún modo era
la otra copa del brindis
y de nuevo se dijo
qué sencillo
pero ahora
lamentó que el futuro fuera oscura maleza
sólo entonces pensó en ella
eligiéndola
y sin dolor sin desesperaciones
sin angustia y sin miedo
dócilmente empezó
como otras noches
a necesitarla.

ERNESTO YO

Poema

Se deja
de querer …

Se deja de querer…

y no se sabe por qué se deja de querer;

es como abrir la mano y encontrarla vacía

y no saber de pronto qué cosa se nos fue.

Se deja de querer…

y es como un río cuya corriente fresca

ya no calma la sed,

como andar en otoño sobre las hojas secas

y pisar la hoja verde que no debió caer.

Se deja de querer…

Y es como el ciego que aún dice adiós llorando

después que pasó el tren,

o como quien despierta recordando un camino

pero ya sólo sabe que regresó por él.

Se deja de querer…

como quien deja de andar una calle

sin razón, sin saber,

y es hallar un diamante brillando en el rocío

y que ya al recogerlo se evapore también.

Se deja de querer…

y es como un viaje detenido en las sombras

sin seguir ni volver,

y es cortar una rosa para adornar la mesa

y que el viento deshoje la rosa en el mantel.

Se deja de querer…

y es como un niño que ve cómo naufragan

sus barcos de papel,

o escribir en la arena la fecha de mañana

y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se deja de querer…

y es como un libro que aún abierto

hoja a hoja quedó a medio leer,

y es como la sortija que se quitó del dedo

y solo así supimos… que se marcó en la piel.

Se deja de querer…

y no se sabe por qué se deja de querer.

sombreroSOL

Poema Soneto con sed

Leyendo un libro, un día, de repente,
hallé un ejemplo de melancolía:
Un  hombre que callaba y sonreía,
muriéndose de sed junto a una fuente.

Puede ser que, mirando la corriente,
su sed fuera más triste
todavía;
aunque acaso aquel hombre no bebía
por no enturbiar el agua transparente.

Y no sé más. No sé si fue un castigo,
y no recuerdo su
final tampoco
aunque quizás lo aprenderé contigo;

yo, enamorado,
soñador y loco,
que me muero de sed y no lo digo,
que estoy junto a la
fuete y no la toco.

sombreroSOL

^^Poema ^^

Poema
de las Cosas

Quizás estando sola, de noche, en tu aposento

oirás que alguien te llama sin que tú sepas quién,

y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento

que existen ciertamente, pero que no se ven…
Y también es
posible que una tarde de hastío

como florece un surco, te renazca un afán,

y aprenderás entonces que hay cosas como el río

que se están yendo siempre, pero que no se van…
O al
cruzar una calle, tu corazón risueño

recordará una pena que no tuviste ayer

y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño,

cosas que nunca han sido, pero que pueden ser…
Por más
que tú prefieras ignorar estas cosas

sabrás por qué suspiras oyendo una canción

y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,

cosas que son hermosas, sin saber que lo son…
Y una tarde
cualquiera, sentirás que te has ido

y un soplo de ceniza regará tu jardín,

y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido

son las únicas cosas que nunca tienen fin.

sombreroSOL

Charles Chaplin

Necesito de alguien

Que me mire a los ojos cuando hablo.
Que escuche mis tristezas y neurosis
con paciencia y aún cuando no comprenda,
respete mis sentimientos.

Necesito de alguien
que venga a luchar a mi lado
sin ser llamado.
Alguien lo suficientemente amigo
para decirme las verdades
que no quiero oír,
aún sabiendo que puedo irritarme.

Por eso, en este mundo de indiferentes,
necesito de alguien que crea
en esa cosa misteriosa,
desacreditada, casi imposible:
“la amistad “.

Que se obstine en ser leal,
simple y justo.
Que no se vaya
si algún día pierdo mi oro
y no pueda ser mas
la sensación de la fiesta.
Necesito de un amigo
que reciba con gratitud
mi auxilio, mi mano extendida,
aun cuando eso sea muy poco
para sus necesidades.
No pude elegir a quienes me trajeron al mundo,
pero puedo elegir a mi amigo.
En esta búsqueda empeño mi propia alma,
pues con una amistad verdadera,
la vida se torna más simple,
más rica y más bella…

sombreroSOL

__________POEMAS_____

El Amor Duerme

Tu nunca entenderas lo que te quiero
porque duermes en mi y estas dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espiritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonia
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mia.
Oye mi sangre rota en los violines!
Mira que nos acechan todavía!

Federico Garcia Lorca

Preciosa y El Aire, La Casada Infiel, Postales de Amor, Canciones con Letras, Foros de Amor, Contactos Cupido, Refranes, Frases

El Poeta Pide
a Su Amor Que Le Escriba

Amor de mis entranas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mi quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
Ni conoce la sombra ni la evita.
Corazon interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufri. Rasgue mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o dejame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

Federico Garcia Lorca

Preciosa y El Aire, La Casada Infiel, Postales de Amor, Canciones con Letras, Foros de Amor, Contactos Cupido, Refranes, Frases

_______SOL_Animadas_916987004_z9mNbbXCvhHa

Rafael de León

?Me da usté candela?

Me da usté candela?

Chis…Chis…

Chis…Chis…

Perdone “uste” caballero.

¿Quiere “uste” darme candela?

¡Mil grasias!

El farolero que ensiende

esta callejuela

parese que sa dormío,

no es sitio mu de mi gusto

tan solo…tan escondío…

¡como pa llevarse un susto!

Claro que pa dos valiente

que sargan desafíaos…

este es un sitio imponente,

y pa los enamoraos.

Cuando la luz se retira

y viene ya anochesiendo

el va disiendo mentiras

y ella se las va creyendo.

¡Que casualiá señores!

a “uste” lo conozco yo,

“uste” no se llama Flores

y vive en Amor de Dios?

¿A onde lo he visto yo a “uste”?

¿quisas en la barbería…?

¿en la Puerta de Jere…?

¿o en una fotografía

sobre un marco mu bonito

de peluche carmesí y escrito…?

-A mi Rosarito de tu “nene”

    PEDRO LUIS”-

Es una condisión rara

que tienen los de mi quinta,

en contemplando una cara

ya nunca se nos despinta.

¡Si Sevilla es un pañuelo!

mire “uste” que grasia tiene

yo al pronto dije un “mochuelo”

y resulta que es el “nene”.

Con su buen sigarro puro,  

su tirilla armidoná

y metiéndose en lo oscuro

como un hombre de verdad.

Y es que por esta calleja

se acorta pa Puerta Osario

pero allí no está la reja

de esa muchacha Rosario.

Allí hay unos ojos verdes

de bicho de de mal agüero

que el que los mira se pierde

¡no vaya “uste” compañero!

Que esa Mari Juana Sánche

que le espera en el saguán

tiene ya cuatro renganche

y sabe mas que briján.

Con esto yo no le quito

que vaya “uste” donde quiera

to pué ser que Rosarito

cuando se entere…se muera.

Pero claro “uste” es un “nene”

grasioso y enamorao

con buen tipo, muchos bienes

y novias por to los laos.

Rosario es una menudensia,

bonitilla y sin parné…

pero tiene mas desensia

que toa su casta de “usté”.

Y da la casualiá

que desde que ella a nasío

cuando tiene que firmá

firma con mis apellíos.

¡Del coló de la senisa

se le pone a “usté” el semblante!

y es que el corasón le avisa

de lo que tiene delante.

Si señó, un banderillero

que estaba aye en Venesuela

y hoy es er duende primero

de esta oscura callejuela.

Y se tropiesa a un tal Flores

tan siego y tan temerario

que le está mintiendo amores

a esa muchacha… Rosario.

Y el duende con voz muy baja

se acerca y le dice al tal:

“encárgate la mortaja

si güelvo a verla llorar”.

¿Porqué te callas? ¿qué piensas?

¡creí que eras mas valiente!

¿o es que ya te da vergüensa

burlarte de una inosente?

A Dios del Cielo le pío

que te pongas en rasón

porque tengo desidío

buscarme la perdisión.

Porque…¡ese nardo! ¡ese lirio!

que a ti tanto te divierte

lo quiero yo…¡con delirio!

¡con fatiguitas de muerte!

Porque es la viva pintura

de una Santa que murió

dejándome esa criatura

pa que la criara yo.

Y he sembrao el mundo entero

de pares de banderillas

para ponerle en Enero

los Reyes a mi chiquilla.

Pa que venga ahora un tunante

le jure y ella lo crea

y así que se acabe el cante

buenas noches y ahí te queas.

Al que se atreva haser eso

con la flor de mis entrañas

le pongo el pié en el pescueso

lo mismo que a una alimaña.

Si se casa “uste” algún día

y el Cielo le da un chavá

dirá: ¡que rasón tenía

el que me quiso matá!

Que a eso namás he venío

pa que andarse con pamplinas

si en justisia yo he debío

clavarlo a “uste” en una esquina.

Pero en fin…de “uste” depende,

le conozco y “uste” a mí

y aquel que a mi niña ofende

que se ponga a bien morir.

¿Se va “uste” pa Puerta Osario?

no se meta “uste” en belenes

yo me voy con mi Rosario…

mi Rosario…con Dios “nene”.

Romance de la Lirio

Por la arena de la playa

va con un hombre “la Lirio”.

La tarde pone en sus ojos

un barco de plata y vidrio,

mientras que Cádiz se enciende

a lo lejos como un cirio,

en un altar encalado

de torres en equilibrio.

-No sé qué sería de mí

si me dejaras, mocito-,

suspira dulce y lejana

y en un sollozo, “la Lirio”.

El hombre moreno y alto

con voz de viento salino

le dice mientras su talle

aprieta como un jacinto:

-Llevo tu nombre en el brazo

tatuado desde niño

y en el corazón un ancla

de juramento perdido.

Por la arena de la playa

viene cantando un chiquillo:

-La Lirio, la Lirio tiene,

tiene una pena la Liro

y se le han puesto las sienes

moraítas de martirio-

Cádiz, de cal, a lo lejos,

huele a guitarra y a vino.

“La Bizcocha” es una vaca

con sortijas en los dedos,

voz de aguardiente de Rute

y cintura de brasero.

“La Bizcocha” lleva siempre

en su labio amarillento

una colilla colgada

y una blasfemia en acecho.

-¿No vino “la Lirio”?

-No-,

responde una voz en eco

Mardita sea…!

La colilla

cae de los labios al suelo,

como un sucio equilibrista

que cayera de un trapecio.

Y por la taberna va

un taco de carretero

que se clava en la flamenca

de un cartel de toros viejo.

En una mesa, con sorna,

canta un viejo marinero:

-Se dice si es por un hombre,

se dice que si es por do;

pero la verdá del cuento

¡Ay, Señó de los tormentos!

la saben la Lirio y Dió-

Sobre el mostrador, borracha,

“La Bizcocha” está durmiendo

un sueño de peluconas

con “la Lirio” de por medio.

-¿Estará el barco en la playa?

-Estará al amanecer…

-Pos descanse usía tranquilo,

que allí se la llevaré.

-¿Y si ella no quiere, vieja?

-Poco sabe su mersé

de las razones que tiene

mi “menda” pa convensé…

¡Sincuenta moneas de oro!

¡Vaya rasones, y olé!

Y una voz entre la sombra

termina el romance aquel:

-Qu fue con un bebediso

de menta y ajonjolí;

que fue una noche de luna,

que fue una tarde de abrí-

-¿Dónde está mi blanca novia,

dónde está que no la veo?

(Un barco en la madrugada

se va perdiendo a lo lejos…)

-¿Dónde está “la Lirio”, dónde,

que yo sin verla me muero?

(Mocito, busca otra novia

porque esa tiene ya dueño

y va en un trono de espuma

navegando mar adentro…)

-Mira su nombre en mi brazo,

sobre mis venas latiendo,

y en mi pulso y en mi lengua

y en la punta de mis dedos.

(Para tapar ese nombre

ponte un brazalete negro…)

-¡Mira que la llevo aquí

crucificada en mis centros!

(Arráncate las entrañas

y da tu dolor al viento…)

¡Mira que de no mirarla

me estoy muriendo y muriendo!

(Pues encomienda tu alma

porque ese amor está muerto…)

Amarga, de Puerta Tierra,

viene la voz de un flamenco:

-A la mar maera,

y a la Virgen, cirio,

y pa duquitas, mare de mi arma,

pa duquitas negras,

las que tié la Lirio-

Caminito de las Indias

un barco se va perdiendo.

“La Lirio” corta sus trenzas

con tijeritas de acero,

llenando el mar de suspiros

y el aire de juramentos,

mientras que, roto, en la playa

-veleta de amores muertos-,

clavando su desengaño

en la Rosa de los Vientos,

moreno de sal y luna,

llora y llora un marinero.

¡Así te quiero!

El día trece de julio

yo me tropecé contigo.

Las campanas de mi frente,

amargas de bronce antiguo,

dieron al viento tu nombre

en repique de delirio.

Mi corazón de madera,

muerto de flor y de nidos,

floreció en un verde nuevo

de naranjos Y de gritos,

y por mi sangre corrió

un toro de escalofrío,

que me dejó traspasado

en la plaza del suspiro.

¡Ay trece, trece de julio,

cuando me encontré contigo!

¡Ay tus ojos de manzana

y tus labios de cuchillo

y las nueve, nueve letras

de tu nombre sobre el mío,

que borraron diferencias

de linaje y de apellido!

¡Bendita sea la madre,

la madre que te ha parido,

porque sólo te parió

para darme a mí un jacinto,

y se quedó sin jardines

porque yo tuviera el mío!

¿Quieres que me abra las venas

para ver si doy contigo?

¡Pídemelo, y al momento

seré un clavel amarillo!

¿Quieres que vaya descalzo

llamando por los postigos?

¡Dímelo, y no habrá aldabón

que no responda a mi brío!

¿Quieres que cuente la arena

de los arroyos más finos?

Haré lo que se te antoje,

lo que mande tu capricho,

que es mi corazón cometa

y está en tu mano el ovillo;

que es mi sinrazón campana

y tu voluntad sonido.

Nunca quise a nadie así;

voy borracho de cariño,

desnudo de conveniencias

y abroquelado de ritmos,

como un Quijote de luna

con armadura de lirios…

Te quiero de madrugada,

cuando la noche y el trigo

hablan de amor a la sombra

morena de los olivos;

te quiero al atardecer,

cuando se callan los niños

y las mocitas esperan

en los balcones dormidos;

te quiero siempre: mañana,

tarde, noche… ¡Por los siglos

de los siglos! ¡Amén! Te

querré constante y sumiso,

y cuando ya me haya muerto,

antes que llegue tu olvido,

por la savia de un ciprés

subiré delgado y lírico,

hecho solamente voz

para decirte en un grito:

¡Te quiero! ¡Te quiero muerto

igual que te quise vivo!

ERNESTO   

Poemas de Leopoldo Lugones

AL JOROBADO

Sabio jorobado, pide a la taberna,

Comadre del diablo, su teta de loba.

El vino te enciende como una linterna

Y en turris ebúrnea trueca tu joroba,

Porque de nodriza tuviste una loba

Como los gemelos de Roma la Eterna.

Sabio jorobado, tu pálida mueca

Tiene óxidos de odio como los puñales,

Y los dados sueltos de tu risa seca

Con los cascabeles disuenan rivales.

Tu risa amenaza como los puñales,

Como un moribundo se tuerce tu mueca.

Sabio jorobado, la pálida estrella

Que tú enamorabas desde una cornisa,

Como blanca novia, como astral doncella,

Del balcón del cielo cuelga su camisa.

Un gato me ha dicho desde la cornisa,

Sabio jorobado, que duermes con ella.

Demanda a la luna tu disfraz de boda

Y en íntimo lance finge a Pulcinela.

Pulula en el río tanta lentejuela

Para esos brocatos a la última moda,

Que en su fondo debes celebrar tu boda

Tal como un lunólogo dandy a la alta escuela.

-Para mi amor

HIMNO A LA LUNA

 

Luna, quiero cantarte

Oh ilustre anciana de las mitologías,

Con todas las fuerzas del arte.

Deidad que en los antiguos días

Imprimiste en nuestro polvo tu sandalia,

No alabaré el litúrgico furor de tus orgías

Ni tu erótica didascalia,

Para que alumbres sin mayores ironías,

Al polígloto elogio de las Guías,

Noches sentimentales de mieses en Italia.

Aumenta el almizcle de los gatos de algalia;

Exaspera con letárgico veneno

A las rosas ebrias de etileno

Como cortesanas modernas;

Y que tu influjo activo,

La sangre de las vírgenes tiernas

Corra en misterio significativo.

Yo te hablaré con maneras corteses

Aunque sé que sólo eres un esqueleto,

Y guardaré tu secreto

Propicio a las cabelleras y a las mieses.

Te amo porque eres generosa y buena,

¡Cuánto, cuánto albayalde

Llevas gastado en balde

Para adornar a tu hermana morena!

[ .... ]

Entre nubes al bromuro,

Encalla como un témpano prematuro,

Haciendo relumbrar, en fractura de estrella,

Sobre el solariego muro

Los cascos de botella.

Por el confín obscuro,

Con narcótico balanceo de cuna,

Las olas se aterciopelan de luna;

Y abren a la luz su tesoro

En una dehiscencia de valvas de oro.

[ .... ]

Como una dama de senos yertos

Clavada de sien a sien por la neuralgia,

Cruza sobre los desiertos

Llena de más allá y de nostalgia

Aquella luna de los muertos.

Aquella luna deslumbrante y seca-

Una luna de la Meca …

PLEGARÍA DE CARNAVAL

 

¡Oh luna! que diriges como sportwoman sabia

Por zodíacos y eclípticas tu lindo cabriolé:

Bajo la ardiente seda de tu cielo de Arabia

¡Oh luna, buena luna!, quién fuera tu Josué.

Sin cesar encantara tu blancura mi tienda,

Con desnudes tan noble que la agraviara el tul;

Oh extasiado en un pálido antaño de leyenda

Tu integridad de novia perpetuara el azul.

Luna de los ensueños, sobre la tarde lila

Tu oro viejo difunde morosa enfermedad,

Cuando en un solitario confín de mar tranquila,

Sondeas como lúgubre garza la eternidad.

En tu mística nieve baña sus pies María

Tu disco reproduce la mueca de Arlequín,

Crimen y amor componen la hez de tu poesía

Embriagadora y pálida como el vino del Rhin.

Y toda esta alta fama con que elogiando vengo

Tu faz sietemesina de bebé en alcohol,

Los siglos te la cuentan como ilustre abolengo,

Porque tú eres, oh luna, la máscara del sol.

 

LUNA MALIGNA




Con pérfido aparato

De amorosa fatiga,

Luce su oro en la intriga

Y en el ojo del gato.

Poetas, su recato

No pasa de su liga;

Evitad que os consiga

Su fácil celibato.

Su dulce Shakespeare canta

Su distinción de infanta de naranja;

Mas, cuando su alma aduna

Con Julieta infelice,

Swear not by the moon, dice:

“No juréis por la luna” …..

 

LA CACHILA

Un gemidito titila.

Por el aire, donde en vilo,

Como colgada de un hilo

Va subiendo la cachila.

Allá cerca ha hecho su nido,

De la huella que en el barro

Deja la mula del carro

Al pasar cuando ha llovido.

Y así el pajarillo blando,

Entre el riesgo y el estruendo,

Vive volando y gimiendo,

Muere gimiendo y volando.

 

ALMA VENTUROSA

Al promediar la tarde de aquel día,

cuando iba mi habitual adiós a darte,

fue una vaga congoja de dejarte

lo que me hizo saber que te quería.

Tu alma, sin comprenderlo, ya sabia. . .

con tu rubor me ilumino al hablarte,

y al separarnos te pusiste aparte

del grupo, amedrentada todavía.

Fue silencio y temblor nuestra sorpresa,

mas ya la plenitud de la promesa

nos infundía un jubilo tan blando,

que nuestros labios suspiraron quedos . . .

y tu alma estremecíase en tus dedos

como si se estuviera deshojando.

 

A RUBÉN DARÍO Y OTROS CÓMPLICES

Habéis de saber

Que en cuitas de amor,

Por una mujer

Padezco dolor.

Esa mujer es la luna,

Que en azar de amable guerra,

Va arrastrando por la tierra

Mi esperanza y mi fortuna.

La novia eterna y lejana

A cuya nívea belleza

Mi enamorada cabeza

Va blanqueando cana a cana.

Lunar blancura que opreso

Me tiene en dulce coyunda,

Y si a mi alma vagabunda

La consume beso a beso,

A noble cisne la iguala,

Ungiéndola su ternura

Con toda aquella blancura

Que se le convierte en ala.

En cárcel de tul,

Su excelsa beldad

Captó el ave azul

De mi libertad.

A su amante expectativa

Ofrece en claustral encanto,

Su agua triste como el llanto

La fuente consecutiva.

Brilla en lo hondo, entre el murmurio,

Como un infusorio abstracto,

Que mi más leve contacto

Dispersa en fútil mercurio.

A ella va, fugaz sardina,

Mi copla en su devaneo,

Frita en el chisporroteo

De agridulce mandolina.

Y mi alma, ante el flébil cauce,

Con la líquida cadena,

Deja cautivar su pena

Por la dríada del sauce.

Su plata sutil

Me dio la pasión

De un dardo febril

En el corazón.

Las guías de mi mostacho

Trazan su curva; en mi yelmo,

Brilla el fuego de San Telmo

Que me erige por penacho.

Su creciente está en el puño

De mi tizona, en que riela

La calidad paralela

De algún ínclito don Nuño.

Desde el azul, su poesía

Me da en frialdad abstrusa,

Como la neutra reclusa

De una pálida abadía.

Y más y más me aquerencio

Con su luz remota y lenta,

Que las noches trasparenta

Como un alma del silencio.

Habéis de saber

Que en cuitas de amor,

Padezco dolor

Por esa mujer.

 

LAS HORAS DORADAS

Cuatro bellezas tiene el año,

Cuatro bellezas como tú,

Que me enumera el bonzo extraño

Con su puntero de bambú.

Es la primera, al desperezo

De un amor todavía leve,

La temprana flor del cerezo

Que se mezcla a la última nieve.

La segunda es el sol del estío,

Que en el kaki de fuego y miel,

Pinta al amante desvarío

La mordedura dulce y cruel.

Cuando el amor se acendra en lloro

Y el otoño agobia la rama,

La tercera es la luna de oro

Sobre el lejano Fuziyama.

Y la belleza del invierno

Es el frío, el frío sutil

Que refugia en mi pecho tierno

Tus lentas manos de marfil.

Mas se equivoca el bonzo extraño

Con su doctrina y su bambú.

Cuatro bellezas tiene el año,

Pero ninguna como tú.


_________SOL___________sombrero poemas Animadas_419526387_HbJXfBvuFTHw

Citas con la Sra. Luna

La Luna

La luna se puede tomar a cucharadas

o como una cápsula cada dos horas.

Es buena como hipnótico y sedante

y también alivia

a los que se han intoxicado de filosofía.

Un pedazo de luna en el bolsillo

es mejor amuleto que la pata de conejo:

sirve para encontrar a quien se ama,

para ser rico sin que lo sepa nadie

y para alejar a los médicos y las clínicas.

Se puede dar de postre a los niños

cuando no se han dormido,

y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos

ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna

debajo de tu almohada

y mirarás lo que quieras ver.

Lleva siempre un frasquito del aire de la luna

para cuando te ahogues,

y dale la llave de la luna

a los presos y a los desencantados.

Para los condenados a muerte

y para los condenados a vida

no hay mejor estimulante que la luna

en dosis precisas y controladas.

Poema: Jaime Sabines

Animadas_916987004_z9mNbbXCvhHa

SOL_

POEMA Espera

Sí pudieras estar en mis pupilas

y ver la manera en que te miro

o lograras compartir mis pensamientos

para sentir lo tanto que te amo.

Sí supieras de mis horas solitarias

como ansían un segundo de tu vida

o leyeras solo alguno de mis versos

que nacieron simplemente por nombrarte.

Sí sintieras cuando pasas a mi lado

los latidos que hacen eco aquí en mi pecho

o te quemases con el fuego de mi piel

producida por el roce de tu esencia.

Sí algún día de las cosas que señalo

hay alguna que te anuncie mi presencia

no dudes ni un instante en confesarlo

no sigamos agotando un tiempo inolvidable.

Hugo M Otero

ERNESTO005_South_Sea_Moon-lrg[3]

 

Anteriores Entradas antiguas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.